Pérdidas tempranas de la gestación


Frente a meses estratégicos para la ganadería bovina, repasamos una serie de acciones sanitarias indispensables de realizar para alcanzar los mejores resultados posibles. ¿Sobre qué enfermedades trabajar?

En los meses de octubre, noviembre y diciembre comenzará una nueva temporada de servicios: última oportunidad que nos dará el año para tomar las medidas sanitarias que nos permitirán lograr una excelente performance en lo que a fertilidad y tasa de preñez se refiere.

Un vientre que entra a servicio y que, finalizado el ciclo, no llega a destetar a un ternero, representa una pérdida inmensa de dinero.

No solo no contaremos con los ingresos que generaría su venta, sino que  habremos desperdiciado las inversiones realizadas en materia de alimentación, sanidad, etc., impactando esto en la rentabilidad y eficiencia de la actividad.

Desde el punto de vista sanitario, esta situación se agrava si tenemos en cuenta que los vientres abortados, en su mayoría, son diseminadores de enfermedades dentro del campo.

Si nuestro rodeo tiene cubiertos sus requerimientos nutricionales y se encuentra en un estado corporal adecuado, se reducen las chances de tener anestros nutricionales. A su vez, se pueden realizar palpaciones pre-servicio.

Queda clara entonces la importancia de acompañar el desarrollo de estas actividades con medidas sanitarias, profilácticas y preventivas que aseguren que los animales fértiles logren preñarse, llevarlos a término y dar un ternero sano al esquema productivo.

Aquí presentamos un resumen de cuáles son las principales enfermedades que afectan a los animales durante este período, provocando infertilidad transitoria o permanente, generando repeticiones de celo por medio de mortandades embrionarias y produciendo una baja directa en el porcentaje de preñez.

Trichomoniasis

Es una enfermedad parasitaria causada por la Trichomona fetus.

Uno de los signos fundamentales que la caracteriza es la repetición de celos producida por la infertilidad transitoria y la mortalidad embrionaria.

Pueden presentarse también cuadros de piómetras y abortos. En su mayoría, estos abortos no superan el tercer mes de gestación. Esto hará que, al momento de la palpación, se encuentre disminuido el porcentaje de preñez.

Es importante remarcar que, frente al reconocimiento de esta sintomatología o al difícil pero posible hallazgo de un aborto temprano, debemos proceder a la toma de muestras y posterior remisión al laboratorio para tratar de determinar el causante. Las muestras apropiadas son las prepuciales de los toros, las descargas genitales de la hembra abortada y el feto abortado.

Para la profilaxis sanitaria de los machos, el número de muestreos necesarios para descartar la presencia de esta enfermedad dependerá del historial reproductivo del establecimiento.

Ante el desconocimiento de los antecedentes, se recomienda un mínimo de 4 raspajes consecutivos: los intervalos entre ellos no deben ser menores a 10 días. En caso de encontrarse animales positivos, se realizarán tantos muestreos como sean necesarios hasta obtener dos muestreos negativos sucesivos, posteriores al último positivo.

Cabe destacar que el raspado de los toros y la eliminación de animales positivos es la mejor medida de profilaxis que podemos implementar, dado que el macho actúa como portador asintomático persistente de la infección.

Campylobacteriosis

Al igual que en el caso anterior, esta enfermedad es responsable de cuadros de infertilidad y mortalidad embrionaria temprana. Por lo tanto, la sintomatología y las consecuencias sobre la tasa de preñez serán las mismas; pero el agente causal en este caso son bacterias: el Campylobacter fetus fetus y el Campylobacter fetus venerealis.

El diagnóstico se realiza con la misma muestra para el diagnóstico de Trichomoniasis, aunque el método utilizado es la Inmunoflorescencia Directa (IF).

Los estudios realizados indican que en el primer muestreo se detecta al 60% de los animales positivos; en el segundo al 80%; en el tercero al 90% y en el cuarto raspaje se detecta al 100% de los bovinos infectados.

De ahí la importancia de realizar al menos cuatro raspajes consecutivos para determinar el status sanitario de nuestros reproductores.

Para la Campylobacteriosis -y a diferencia de la Trichomoniasis-, existen vacunas que permiten lograr buenos niveles de protección. Hoy contamos con la vacuna Anti Campylobacter 40, asegurando una protección superior al 80%, sin necesidad de recurrir a duplicar o triplicar la dosis, como se hacía años atrás.

El protocolo de vacunación consiste en la aplicación 60 y 30 días antes del entore para animales primovacunados y 30 días antes para animales previamente vacunados, habiendo cumplido el protocolo antes mencionado, durante la campaña anterior.

Virus IBR

Sabemos que el Herpes Virus Bovino (HVB) es causal de varias formas clínicas de enfermedad. Al ser un virus pantotropo (ataca diferentes órganos) puede provocar sintomatología respiratoria, ocular, encefálica, genital o abortiva.

Se caracteriza por la aparición de pústulas vulvares, las cuales pueden también afectar al útero y predisponer a infecciones bacterianas secundarias, ocasionando una metritis y un consecuente periodo de infertilidad transitoria. En el macho, la forma genital se conoce como Balanopostitis y se manifiesta a través de lesiones en pene y prepucio, con producción de úlceras y llagas, pudiendo ocasionar una impotencia transitoria. Los toros infectados, además, pueden trasmitir el virus por lo que resultan un riesgo epidemiológico.

Finalmente, el virus también puede producir aborto per se en la hembra gestante. El feto bovino es muy susceptible a la infección durante la gestación y los abortos suelen aparecer en el primer tercio.

También pueden presentarse repeticiones de celo. Las características de los fetos abortados son autolisis, edema de piel, necrosis de hígado, riñón y bazo.

En general, estos signos son consecuencia del tiempo transcurrido entre la muerte del feto y el tiempo de expulsión, que puede ir desde los 8 a los 45 días.

Virus DVB

La Diarrea Viral Bovina (DVB) es una enfermedad que también puede tener distintas manifestaciones, como afecciones digestivas, muertes embrionarias, malformaciones fetales, alteraciones nerviosas, terneros débiles, natimortos y hasta diarreas. La infección de una hembra en el momento del servicio puede producir infertilidad y disminución de la tasa de concepción.

En las vacas preñadas, puede producir abortos en el primer tercio de la gestación. Si la hembra se infecta dentro de los primeros 45 días de la gestación se produce infertilidad y muerte embrionaria.

Si se infecta entre los 45 y 120 días, pueden aparecer defectos de desarrollo y/o inmunotolerancia o persistencia (Ternero PI).

Si la infección es posterior a los 120 días, no todos los vientres abortan.

Pero, por otra parte, en este lapso ya existe la inmunocompetencia, por lo tanto, siendo que el de DVB es un virus teratogénico, provocará el nacimiento de los llamados “terneros natimortos” (terneros con malformaciones, lesiones en el SNC, ciegos, atáxicos, pelados, débiles y que mueren a las pocas horas de nacer). El diagnóstico de las enfermedades reproductivas es uno de los mayores problemas frente al que se encuentran los veterinarios y los productores. Se estima que entre el 40 y 60% de los abortos bovinos son de causa infecciosa.

Conocer la causa de esos abortos permitirá al veterinario tener un diagnóstico de situación y así poder diagramar e implementar las medidas profilácticas y de manejo necesarias para reducir su impacto en el corto y mediano plazo.

Debido a la naturaleza compleja de las causas de aborto, es necesario que se actúe en conjunto. Por eso los recorredores deben estar capacitados y saber que su tarea es importante al alertar sobre la detección de repetición de celos, el hallazgo de abortos y alta actividad de monta hacia el final de la época de entore. Inmediatamente informado, el veterinario debe tomar las medidas que permitan identificar el problema.

Acerca del Laboratorio CDV

CDV es uno de los laboratorios argentinos líderes, especializado en la elaboración de vacunas para la prevención de enfermedades que afectan a los rodeos bovinos, ovinos y acuacultura. Con más de 35 años de historia, pionero en el desarrollo de la vacuna para el control de Diarrea Viral Bovina con cepas nacionales y la incorporación de adyuvante oleoso en doble emulsión para la mejora de la respuesta inmune.

También es uno de los primeros laboratorios de diagnóstico de enfermedades veterinarias y miembro de la Red de Laboratorios de SENASA.

Además de elaborar productos propios, CDV produce biológicos para diversos laboratorios de renombre de origen nacional e internacional.

Ubicado en el Parque Industrial de Pilar, Buenos Aires, forma parte de un holding de capitales europeos desde el año 2008, habiendo realizado inversiones en sus dos plantas por más de US$ 54 millones. Las vacunas que produce cumplen con los más altos estándares de calidad, cuenta con certificación GMP otorgada por SENASA y es el mayor productor en Argentina, y la región, de reactivo para tuberculosis PPD. También es uno de los elaboradores de vacuna anti aftosa para Argentina y para exportación.

Los productos de la empresa están presentes en América Latina y Medio Oriente, y se encuentran en pleno proceso de registro también en Oceanía, Europa, África y diversos países de Asia.

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